Progresos urbanos en el siglo XVIII

Durante el siglo XVIII se construyeron relevantes edificios públicos, en los que desempeñó un papel activo el arquitecto italiano Joaquín Toesca Ricci. Los más importantes fueron la Casa de Moneda, que se terminó en 1805 y que es la sede del Gobierno desde 1846; el cabildo, concluido en 1790, que albergaba además la cárcel; la Aduana, denominada actualmente “tribunales viejos”, que fue sede de los tribunales de justicia; las Cajas Reales y la Audiencia, al lado del cabildo, que albergó las oficinas de la Intendencia y después el Telégrafo; el Palacio de los Gobernadores, que se construyó en los primeros años del siglo XVIII y fue la residencia del gobernador y sede de las oficinas de la Capitanía General; el Consulado de Comercio (cuya construcción estuvo sufragada por los fondos del tribunal de comercio), en el centro comercial del antiguo Santiago; luego este edificio fue sede del Congreso y más tarde de la Biblioteca Nacional.

En cuanto a las obras de infraestructura, cabe resaltar la construcción de los tajamares y puente del Mapocho, destinada a acabar con la constante amenaza que significaban las inundaciones. Las obras comenzaron en 1792 y culminaron en 1808. En su edificación se contó con la intervención de Toesca y Manuel de Salas.

Estas obras se añadían a las realizadas en la época del corregidor de Santiago Luis Manuel de Zañartu, cuando se levantó el famoso puente de Cal y Canto (1762). Éste fue derribado en 1888, cuando concluyó la canalización del río Mapocho. Su derribo fue muy lamentado por los santiaguinos, que consideraban el puente un patrimonio de la ciudad.

Las obras en el Mapocho se completaron con la construcción del canal del Maipo con el fin de convertir estas tierras en zona de regadío. Este canal fue denominado San Carlos en honor del monarca español Carlos III. Su construcción fue muy laboriosa y quedó terminado bajo el gobierno de Ambrosio O’Higgins. Por último, cabe destacar también las reparaciones y ampliaciones de las fortificaciones de Valdivia y Valparaíso, que dotaron a estas ciudades de importantes emplazamientos para su defensa.

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