Museo Postal y Telegráfico

En 1949, y gracias al proyecto de ley del senador Maximiano Errázuriz Valdés y del diputado Raúl Juliet Gómez, comenzó a funcionar abriendo sus puertas el Museo Postal y Telegráfico. Luego de una serie de traslados, actualmente ocupa un sector del edificio Central de Correos, frente a la Plaza de Armas de Santiago, en pleno centro cívico del país.

Una de las colecciones más interesantes es la filatélica (colección de estampillas), que se encuentra al ingresar a este museo, en ella podemos encontrar sellos de casi todo el mundo, África es la excepción. Debido a que Chile forma parte de la UPU (Unión Postal Universal), que coordina los correos oficiales a nivel mundial, fue posible reunir una inmensa cantidad de sellos con le que se inició la colección, desde comienzos del siglo XX. Mención aparte se merecen los cerca de 2.300 estampillas de la colección chilena, que es una verdadero recorrido por la historia y hechos relevantes que fueron quedando impresos en los sellos como mudos e importantes testigos dichos eventos, como por ejemplo los presidentes, la visita del Papa Juan Pablo II en 1987 o el Mundial Juvenil de ese mismo año realizado en Chile.

Otra sala es la “Pedro de Valdivia”, donde se recrea una oficina Postal de alrededor de 1910, con su estante clasificador y para casillas, pesacartas o un aparato telegráfico. Debe haber sido de los años de oro del correo “real” (en oposición al correo “virtual” con que vivimos hoy). La Sala Postal guarda entre sus reliquias un “Penique Negro”, que fue el primer sello de Inglaterra y del mundo, además del primer sello chileno: el “Colón de 5 centavos”. un sinfín de buzones de diferentes tamaños y formas, dejando claro lo importante que han sido éstos en el mobiliario urbano de muchas ciudades del mundo, incluso hasta nuestros días. Hay una galería filatélica para colecciones temporales, que da cuenta de la actividad de correos y sus protagonistas. También hay un corredor oscuro con estampillas expuestas en sus paredes, además de representaciones de pinturas incluidas en algunos sellos, esta sala es de “iluminación automática”, pues las luces se encienden a medida que se va recorriendo, produciendo un agradable efecto.

La Sala Telegráfica repasa la historia del telégrafo desde que en 1837 Samuel Morse patentara su telégrafo eléctrico y el alfabeto que lleva su nombre. La primer línea telegráfica de Chile unía, en 1853, a Santiago con Valparaíso, este avance en las comunicaciones fue implantado rápidamente a todo el país, transformándolo en un servicio prácticamente imprescindible. En la colección expuesta aquí hay aparatos de diferentes épocas desde ese lejano 1853 hasta un teletipo que servía para comunicar Santiago con Punta Arenas en las décadas de 1960 y 1970. Hasta 1982 los servicios del telégrafo y el correo se mantuvieron unidos, cuando se creó la Empresa de Correos de Chile.

La entrada es liberada. La ubicación en Plaza de Armas s/n, interior Correo Central, Santiago, a la salida de la estación de metro Plaza de Armas (L5-verde). Atiende de Lunes a Viernes entre las 9 de la mañana y las 5:30 de la tarde. Ven a revivir un pasado no tan lejano, pero un poco olvidado.

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