Monumento Natural Cueva del Milodón

En el libro, clásico ya, de Alicia Morel y Marcela Paz llamado Perico trepa por Chile (1978): “Perico volvía los ojos a la caverna, allá lejos, donde se había dormido para siempre el último Milodón. Quizá fue un rey, en ese tiempo y la caverna su palacio.”

Está ubicado a 24 km al norte de Puerto Natales y 60 km al sur del Parque Nacional Torres del Paine, en la región de Magallanes. Se trata de 3 cuevas en donde se encontraron restos de grandes mamíferos herbívoros que fueron llamados milodones. Probablemente se extinguieron hace unos 10.000 años, sin que sepamos qué ocurrió, pero quizás la mano del ser humano tuvo algo que ver.

La cueva fue descubierta en 1895 por Hermann Eberhard (originalmente se denominó “La gruta de Eberhard”) y los restos que encontró los llevó a su estancia Puerto Consuelo; desde aquí el explorador sueco Otto Nordenskjöld se llevó unos restos de piel, luego de analizarlos y cuando su viaje pasaba por Buenos Aires comunicó el hallazgo de esta especie en la Patagonia chilena y, con esto, generó varias excavaciones en los años siguientes (no siempre con objetivos científicos) e incluso una expedición europea vino a buscar ejemplares vivos de la “nueva” especie.

Es una cueva gigantesca que se puede recorrer en dos direcciones, tiene una réplica del milodón realizada en fibra de vidrio por SERNATUR y un espacio como museo donde se aprecian las uñas y el pelo del animal, entre otras cosas. A propósito, el milodón (Mylodon darwini) es familiar de los osos hormigueros por eso tiene un gran parecido con ellos, claro que este herbívoro medía casi dos metros y medio, podía mantenerse erguido y se estima que pesaba unas tres toneladas. O sea, muy grande.

También se han encontrado restos cerca de Los Vilos, en la zona norte del país.

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