Manuel Rodríguez. Monumento en Tiltil

En los “Episodios Nacionales”, serie de narraciones relacionadas con la historia de Chile que Luis Orrego Luco dejó inconclusos a principios del siglo XX, se relata la muerte de Manuel Rodríguez

así:

“En la noche del 23 de mayo estaba el preso en Polpaico, en un ranchito, como a 20 cuadras de Til-Til y lejos del batallón, que había acampado más atrás, cuando de súbito llegó el comandante Alvarado y su asistente, apersonándose al teniente Navarro, al que ordenó le entregase al coronel Rodríguez. Navarro indicó que estaba en el ranchito y Alvarado y su asistente se encaminaron hacia allá. Conversaron amigablemente con el preso, y momentos después salió Alvarado del brazo de Rodríguez, seguidos por un cabo y un soldado, internándose en las sombras.
Pasó un rato y a la distancia se oyeron dos detonaciones…
Era la medianoche y comenzaba el 24 de mayo, cuando quedó el cuerpo del insigne patriota guerrillero al pie de un maitén, en el hueco de una tumba indígena, llamada ancubiña”
.

Manuel Javier Rodríguez Erdoiza nació en Santiago en 1785, fue militar y abogado. Cumplió un rol muy importante en los primeros años de la organización anti realista o libertadora, tanto en la Reconquista como en la definitoria Patria Nueva. Compañero de estudios de José Miguel Carrera, no se libró de mandar a ser apresado varias veces por éste. Para Bernardo O’Higgins, Manuel Rodríguez representaba una figura incómoda pero altamente necesaria para la causa patriótica.

A los 33 años fue asesinado a las afueras de Santiago, en Tiltil y su imagen se convirtió en un mito nacional, protagonista de muchas expresiones artísticas, e incluso el tema sirvió de base para la película “El Húsar de la Muerte”, de Pedro Sienna, que es la más antigua que se conserva en Chile. Ha sido recordado por poetas de la talla de Pablo Neruda (Tonadas de Manuel Rodríguez) y musicalizada esta obra por Vicente Bianchi, también Patricio Manns le conmemora con el tema “El Cautivo de Tiltil”, en que se relata principalmente el momento de la muerte de Rodríguez.

Su cadáver fue abandonado pero el 28 de mayo Tomás Valle, subdelegado de Tiltil, le dio sepultura en el mismo altar de la capilla del pueblo, y en 1895 fue trasladado al Cementerio General… Pero hoy no se sabe con certeza dónde estarían sus restos. Al asesino se le siguió un simulacro de juicio y fue enviado a Argentina.

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