Las zonas del relieve chileno

Chile puede ser dividido en grandes regiones, caracterizadas por una estructuración homogénea del relieve, aunque se puedan producir diferencias al avanzar de norte a sur en el interior de cada una de ellas. De norte a sur, estas zonas son las siguientes: Norte Grande, Norte Chico, Zona Central, Zona Sur, Extremo Sur y Antártica Chilena.

En la mayoría de estas grandes regiones es posible identificar las mismas unidades que dominan todo el relieve nacional, aunque a veces puedan existir ciertas alteraciones significativas. Así, de occidente a oriente, se disponen: planicies litorales, cordillera de la Costa, depresión Intermedia y cordillera de los Andes.

Norte Grande

Abarca el territorio más septentrional, entre los límites con Perú y Bolivia y el río Copiapó, en la región de Atacama. Se caracteriza por su extrema aridez climática y comprende el desierto atacameño, el más árido del mundo.

Morfológicamente, es posible distinguir en forma clara las unidades propias de la geografía nacional, con una cordillera de la Costa elevada y abrupta, en cuya vertiente occidental se distingue el “farellón costero”, mientras que su vertiente oriental limita con el desierto interior propiamente tal, unidad que puede ser asimilada a la depresión Intermedia del centro de Chile.

El desierto se presenta como una amplia extensión de planos inclinados asociados a intensos procesos depositacionales de la cordillera de los Andes, que tuvieron lugar en épocas de clima más húmedo que el actual. La extensión del desierto alcanza hasta los faldeos cordilleranos andinos, marcados por el vulcanismo, que se presenta como una alineación de edificios volcánicos, imprimiendo una belleza particular a los paisajes del Altiplano y la cordillera andina.

Norte Chico

Se refiere a la zona del semiárido, entre los ríos Copiapó y Choapa, caracterizada por un cambio en la morfología general de las unidades longitudinales del relieve. En el Norte Chico se pierden o enmascaran las características de la región del norte árido, puesto que la unidad central de éste, la depresión Intermedia, es reemplazada aquí por un paisaje dominante de cordones y valles transversales, más asimilables morfológicamente a una media y baja montaña.

Esta distribución del relieve, con un rasgo más latitudinal que longitudinal, no es la característica dominante del paisaje chileno. Corresponde a una zona de importantes cuencas fluviales que, de norte a sur, están representadas por los ríos Copiapó, Huasco, Elqui, Limarí, Choapa y Aconcagua. Este último, aunque localizado ya en la Zona Central, corresponde morfológicamente a un valle transversal de las características de los anteriores, por lo que también puede ser considerado el límite meridional de esta zona.

Zona Central

En ella vuelven a aparecer los rasgos longitudinales del relieve, aunque esta vez se distinguen las cuencas cerradas de origen tectónico, y nuevamente cobra relevancia, al igual que en el Norte Grande, el vulcanismo actual.

El clima dominante va del templado al templado húmedo, lo que implica una dotación mayor de recursos naturales, sobre todo en lo que se refiere a la existencia de suelos con muy buenas características para la actividad agrícola. Esta favorable situación geográfica para la agricultura se tradujo en un proceso de intensificación de las actividades agropecuarias, con características de elevada productividad y tecnificación, orientadas principalmente a los mercados internacionales.

Se considera como perteneciente a este sector el territorio comprendido entre los ríos Aconcagua al norte y Biobío al sur, esto es, la zona donde se registran las mayores densidades demográficas de Chile; por orden de importancia: el “Gran Santiago” y las conurbaciones Valparaíso-Viña del Mar y Concepción-Talcahuano.

Zona Sur

Esta zona, localizada entre el río Biobío y Puerto Montt, está bajo el dominio de un clima húmedo, sin períodos de sequía durante el año, y se caracteriza por tener una morfología muy diversificada, donde resulta difícil distinguir las grandes unidades del relieve reconocidas anteriormente, ya que, aunque están presentes, aparecen enmascaradas por la acción de los glaciares, del vulcanismo y, asimismo, por el proceso de hundimiento a que está sometida la región.

Esto ha significado que, en general, las formas altas del relieve, como son las cordilleras, se encuentren más deprimidas que en el resto del territorio, y su contacto con las formas más bajas, tales como las planicies litorales y al depresión Intermedia, no sea abrupto sino transicional.

Extremo Sur

Es la zona del país comprendida entre el seno de Reloncaví e islas Diego Ramírez, sector que ha sufrido (y está sufriendo) con más intensidad el proceso de hundimiento tectónico. Esto se evidencia en la posibilidad que ha tenido el mar de penetrar hacia el interior a través de fiordos y canales, invadiendo gran parte del territorio.

Es necesario, sin embargo, señalar que si bien es la tendencia al hundimiento el proceso dominante en la zona, se está produciendo un solevantamiento en algunos sectores, producto del derretimiento de los glaciares y cuerpos de hielo en general, lo que ha determinado que los bloques de la corteza, al perder peso, se estén levantando. Por estos motivos, además de la importante acción del vulcanismo, el relieve corresponde a una intrincada red de canales, fiordos, islas, estrechos, cordilleras y volcanes, que hace muy difícil distinguir las grandes unidades del relieve características del país, las cuales, en su mayor parte, se encuentras deprimidas y sumergidas bajo el mar.

De esta manera, al igual que en el Norte Chico, en la zona austral los relieves longitudinales, aunque presentes, pierden expresión, y se observa una morfología más variada e intrincada, situación que se traduce básicamente en una gran dificultad para las comunicaciones terrestres.

Antártica Chilena

Este sector, permanentemente englaciado y con un importante vulcanismo actual, corresponde al límite sur del país, y no presenta condiciones naturales para su habitabilidad. Sin embargo, alberga una importante variedad de especies faunísticas y una vegetación de musgos y líquenes.

El espesor de la capa de hielo del casquete antártico es de 2.000 metros en promedio, por lo cual es un continente que se encuentra muy elevado con respecto al nivel del mar. En esta zona se pueden distinguir, además de dicha meseta central, los cordones andinos, que se presentan en sentido norte-sur y alcanzan hasta los 68° de latitud Sur. En cambio, la Tierra de O’Higgins (península Antártica) está representada por una zona cordillerana de edad más antigua que la andina, correspondiente a la cordillera Transantártica.

Finalmente, cabe distinguir la zona insular antártica, en que se destacan numerosas islas y archipiélagos localizados paralelamente y al oeste de la Tierra de O’Higgins. Entre ellas se pueden mencionar las islas Shetland del Sur y Anvers, Renaud y Adelaida. Estas islas antárticas son, en general, de origen volcánico y están sufriendo un levantamiento isostático, producto del actual derretimiento de los hielos. Por este motivo, es posible observar en ellas los antiguos niveles del mar, en las terrazas marinas elevadas.

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