Guerra de la Independencia

Período que comprende los años entre 1810, en que finalizó el período colonial o Colonia, y 1818, en que Chile se liberó definitivamente de la dominación española al vencer los patriotas en la Batalla de Maipú (5 de abril de 1818).

Las circunstancias que intervinieron para que se fraguara este movimiento fueron varias y de distinta índole. Por un lado, estaba la antipatía desarrollada entre criollos y españoles, que a pesar de unirse unidos en la fidelidad al rey terminaron por odiarse. Los criollos alegaban contra España falta de libertad comercial y de escuelas para sacar a los colonos de la ignorancia en que se les mantenía, y censuraban la preferencia que se daba a los españoles para ocupar cargos administrativos y la complejidad de las leyes. Otro factor influyente fue la independencia de Estados Unidos, declarada en 1776 con apoyo de la misma España. Esto permitió prever la posibilidad de seguir el ejemplo en las colonias de la América española. El régimen republicano no era ya una utopía, sino que podía concretarse. A eso se agregó la Revolución Francesa, pero particularmente sus ideales, ya que los hechos mismos provocaron una reacción más bien contraria, por su extrema violencia. Todo ello se agravó cuando España fue invadida por Napoleón y el trono quedó en manos de José Bonaparte (José I), con motivo de lo cual se formaron en la Península juntas provinciales y una Junta Central para resistir al invasor. Los americanos trataron de demostrar la lealtad a la madre patria, rechazando a lo emisarios de Napoleón y recibiendo con júbilo a los de la Junta Central. Los criollos entonces sostuvieron su derecho de formar juntas que gobernarían las colonias transitoriamente, basándose en la Leyes de Indias, que vinculaban América con la corona real y deducían que si el monarca se hallaba ausente o prisionero, tenían el derecho a darse su propio gobierno y negar obediencia a los que ilegítimamente habían ocupado el poder (los franceses). Se pretendió formar una junta igual que en España, hasta que Fernando VII retornase del cautiverio. Como antecedente y ejemplo de esta idea, estaban las juntas formadas en México (1808), Quito y La Paz (1809).

En 1810 el movimiento en las distintas colonias se hizo incontenible. En Caracas se produjo en el mes de abril, en Buenos Aires en mayo, En Bogotá en julio y en Santiago el 18 de septiembre (primera Junta de Gobierno). Se eligió una junta y se nombró presidente de ella a Mateo de Toro y Zambrano. Una vez instaurada ésta, la principal preocupación fue la constitución del primer Congreso Nacional, que se llevó a efecto el 4 de julio de 1811. El Congreso y la Junta se reunieron en un solo cuerpo que se denominó Directorio Ejecutivo. La instauración del nuevo sistema de gobierno creó fricciones y rivalidades entre los aspirantes a tomar el poder, salpicadas de las disconformidades de los españoles y criollos realistas, en lucha contra un grupo de patriotas y exaltados o radicales, que quería la libertad absoluta sin la influencia de España. Estos elementos radicales, alejados del gobierno por la mayoría conservadora del Congreso, favorecieron la introducción de un elemento ejecutor como fue José Miguel Carrera Verdugo, quien vino a convertirse, después del golde del 15 de noviembre de1811, en dictador. La Constitución de 1812 provocó la alarma del virrey del Perú, José Fernando Abascal, quien se vio en la necesidad de iniciar la reconquista de Chile, ya que en virtud de esta carta magna quedaba el país completamente desligado de la monarquía española, con la consiguiente pérdida de la colonia. El plan de Abascal era mandar un ejército invasor que atacara Chile desde dos frentes. Una parte del ejército atacaría desde el Perú a Tucumán (Argentina), también emancipada, y otra parte del ejército atacaría desde el sur hacia Santiago. El primero que cumpliera su objetivo auxiliaría al otro. El ejército que expedicionó sobre Chile desde Chiloé estaba al mando del brigadier Antonio Pareja, quien atacó Talcahuano el 27 de marzo de 1813, desarrollando el plan previsto que iba a culminar con la batalla de Rancagua (1814) y el consiguiente desastre para las fuerzas chilenas. España recobró la antigua colonia, iniciándose el período conocido como Reconquista.

Para terminar con el dominio español y poder seguir liberando a América, se organizó en Argentina el Ejército Libertador de los Andes, comandado por José de San Martín y Bernardo O’Higgins, que expedicionó sobre Chile alcanzando el éxito en la batalla de Chacabuco (12 de febrero de 1817). Implantado el gobierno de O’Higgins como consecuencia de la derrota infringida a los realistas, Chile siguió luchando por su libertad, que alcanzó definitivamente en la batalla de Maipú (5 de abril de 1818).

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