Guerra de Arauco: Quinto Alzamiento

La calma reinó entre los años 1660 y 1723. Los españoles no siguieron organizando expediciones, los mapuches no continuaron destruyendo fuertes, pero hubo un hecho que gatilló el quinto levantamiento indígena: el maestre de campo Manuel Salamanca, sobrino del gobernador Gabriel Cano y Aponte, empezó a hacer algunas negociaciones que fueron en directo detrimento de los indígenas. Poco demoraron estos últimos en rebelarse. El ulmen Vilumilla fue escogido como toqui y el fuerte de Purén el primer blanco.

Los planes, eso sí, cambiaron cuando, adelantándose a la estrategia general mapuche, un grupo de indígenas asesinó a un capitán y a dos soldados españoles. Esto hizo que los españoles se enteraran del alzamiento y alcanzaran a resguardar el fuerte de Purén. Vilumilla debió retirarse.

Al norte del río Biobío llegó Vilumilla, al mando de 4.000 soldados. Instaló un campamento en el río Duqueco, en tanto Manuel Salamanca se dirigió hasta Yumbel con el fin de preparar un ataque sorpresa. El combate terminó con la derrota de Vilumilla, pero también con la celebración del parlamento de Negrete. El acuerdo consistió en lo siguiente: El gobernador Cano y Aponte optó por abandonar los fuertes situados al sur del Biobío y fijó una línea fronteriza en la ribera norte de dicho cauce. Los mapuches estaban obligados a dejar las armas y reconocerse como vasallos del rey de España, entre otras obligaciones.

Más tarde se celebró un nuevo parlamento, esta vez dirigido por el gobernador Ambrosio O’Higgins; en el llamado parlamento de Lonquilmo, las autoridades españolas se comprometieron a mejorar el acuerdo de Negrete y fijar nuevas cláusulas para conseguir más cercanía con los indígenas.

Parlamento de Negrete

El parlamento de Negrete impuso las siguientes cláusulas:

– Los mapuches debían abandonar las armas y reconocerse como vasallos del rey.
– Se suprimió la esclavitud.
– Se mantuvo la línea fronteriza en el Biobío.
– El cruce de dicha frontera debía ser autorizado previamente.
– Los mapuches podrían presentar reclamos al gobernador, pero sin acudir a las armas.
– Se celebrarían cuatro ferias comerciales entre indígenas y españoles

A lo largo de la guerra de Arauco fueron celebrados muchos parlamentos, pero siempre se produjo un hecho que terminaba por romper los acuerdos, gatillando nuevas revueltas y más violencia. Algunos historiadores postulan que faltó entendimiento por parte de los españoles, pues nunca asumieron que los mapuches eran un pueblo grande que no acostumbraba a trabajar cohesionado.

 

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