Biodiversidad chilena

Chile tiene una gran diversidad de climas y paisajes, desde el desierto más seco del mundo hasta la selva valdiviana, uno de los únicos bosques templados que existen. Esta diversidad de hábitats da vida a una flora y fauna muy especial. El proceso evolutivo de nuestro país ha dado origen a un alto número de especies endémicas, es decir, que solo viven en esta parte del mundo. Por ejemplo, en el bosque templado el 76% de los anfibios, 50% de los peces, 33% de los mamíferos, 30% de las aves y 23% de los reptiles son endémicos, exclusivos de la región.

La biodiversidad se refiere a la cantidad y variedad de formas de vida que existen en nuestro planeta. Comprende las diferentes plantas, animales y microorganismos, los genes que contienen y los ecosistemas en que ellos habitan, ya sean acuáticos o terrestres.

En términos de composición, la diversidad biológica de Chile alcanza al menos unas 29.000 especies; el 7% corresponde a los vertebrados (aves, mamíferos, reptiles, anfibios, peces), el 77% corresponde a plantas inferiores e invertebrados (insectos, crustáceos, moluscos, arácnidos, hongos, helechos, musgos) y un 16% corresponde a plantas superiores.

Dentro de los vertebrados los peces son el grupo más numeroso, con 1.179 especies de aguas oceánicas y continentales. Los anfibios suman 43 especies, cuya mayor cantidad se concentra entre la región del Biobío y la región de Aysén. La fauna de reptiles chilenos está constituida por 94 especies, la mayoría de las cuales habita entre la región de Tarapacá y la región del Maule. Los mamíferos nativos presentes en Chile suman 150 especies, la mayoría se encuentra en el extremo norte y el extremo sur de nuestro país. Además, cuenta con 456 especies de aves.

En Chile, las principales causas de pérdida de la biodiversidad son: la extracción de recursos naturales, los cambios en el uso del suelo y la contaminación urbana, industrial y agrícola. Las principales expresiones de estos deterioros son la erosión de los suelos, la disminución de los caudales, la sedimentación de algunos ríos y las pérdidas de hábitats naturales, incluyendo bosque nativo. Todo esto genera una degradación progresiva del paisaje y sus habitantes naturales.

La protección de la biodiversidad es una tarea nacional y un compromiso internacional. Desde el año 2003 nuestro país cuenta con una Estrategia Nacional de Biodiversidad, que es un instrumento para la gestión y protección de ecosistemas, especies y recursos genéticos. Con esta estrategia también se da cumplimiento a la Convención Internacional de Biodiversidad, en la que participan casi todos los países del mundo. Su objetivo es la conservación de la diversidad biológica, la utilización sostenible de sus componentes y la participación justa y equitativa de los beneficios que se deriven de la utilización de los recursos genéticos.

Fuentes: Atlas ecológico de Chile, CONAF y Ministerio del Medio Ambiente

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